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lunes, 25 de abril de 2016




14 razones por las que SÍ son compatibles bebés y perros.


¿Os preocupa tener un animal cerca de un bebé? Os damos 14 razones distintas para que comprobéis todos los beneficios que tiene tener animales de compañía.

             
                    




1. Nota lo que ocurre

Cuando la barriguita empieza a crecer, el perro nota cambios en la futura mamá. Comenzará a darnos un cariño especial, a cuidarnos y protegernos

2. Guardianes

Serán los guardianes de nuestro bebé. Estarán pendiente de él, dándole un
cariño especial. Si les pasa algo, nos enteraremos porque el perro no se separará de nuestro hijo.



3. Un cariño especial

Los niños sienten un cariño especial hacia los animales. Se convertirán en compañeros de juegos, de siestas y de comidas. Además, como papás, debemos estar tranquilos ya que con un perrito en casa, nuestro peque estará siempre bien cuidado.


                                         

4. Salud

Antes se pensaba que vivir cerca de animales, como perros y gatos, aumentaba el riesgo de alergias. Obviamente, si la persona es alérgica, tener un animal de compañía en casa es complicado y habrá que extremar las medidas de higiene.

Sin embargo, actualmente diversos estudios han demostrado que el hecho de convivir con mascotas reduce el riesgo de padecer alergias y no solo eso, sino que también ayuda con el asma y la hiperactividad.

5. Compañía

El peque siempre tendrá a su compañero para todo lo que vaya haciendo y no se sentirá solo en ningún momento. Asimismo, al igual que sirve para darle compañía, también se sentirá protegido.



                         



6. Fidelidad

Los niños aprenderán el concepto de confianza, de fidelidad, porque una mascota nunca les abandonará. Crecerán con ellas y conocerán muchos valores gracias a los animales.




                          

7. Alerta

Como, además, son fieles protectores, estarán en alerta ante cualquier situación de peligro para cuidar, proteger y ayudar a nuestro hijo.

8. Tiempo libre



¿A tu peque le gusta estar en casa? ¿Es más de jugar en su habitación que en la calle? ¿Está enganchado a la television o a la tablet? Con una mascota esto se solucionará, ya que hay que sacarla a pasear, a bañarla, etc. por lo que el niño puede colaborar siempre en estas tareas e incluso, cuando crezca,hacerlo solo.

9. Compañero de juegos

Si solo tenéis un hijo tener una mascota les vendrá muy bien porque siempre se sentirán acompañados y, por supuesto, tendrán su compañero de juegos. Y no solo para hijos únicos, sino que todos los hermanos pueden jugar con el perrito.


            

10. Recuerdos

Además, cuando sean mayores podrán tener un montón de recuerdos de los buenos ratos que pasaron junto a su amigo de cuatro patas.

11. Sociabilización

También gracias a las mascotas, los peques aprenderán distintos valores como el de sociabilización. A los niños a los que les cueste más entablar relaciones sociales, tener una mascota les ayudará muchísimo.

12. Aprendizaje

Tener un animal cerca les enseñará muchos conceptos como: qué es la confianza, qué es el respeto, la fidelidad, etc. Además, también podrán aprender el paso del tiempo ya que los perros envejecen mucho antes que las personas.

13. Ayudan a niños

Está demostrado que los animales y, en este caso, los perros, ayudan a niños con distintas enfermedades. Por ejemplo, en niños con autismo las terapias con animales son muy beneficiosas.


          


14. Mejor amigo



En definitiva, se harán mejores amigos y siempre serán fieles el uno al otro.


viernes, 18 de marzo de 2016



          


         DE QUE COLOR TENDRÁ MI BEBE LOS OJOS?


                   

  

¿Por qué su color es diferente al que tenían cuando tu hijo nació? ¿En qué mes de vida se fijará el tono definitivo? ¿Es posible que sean azules si tanto tú como tu pareja los tenéis oscuros?Es difícil definir exactamente la pigmentación de los ojos de los recién nacidos, pero por lo general en sus primeros días de vida estos tienen un tono grisáceo.





                    




Los ojos, que no son más que dos órganos que tienen como misión captar información del exterior para decirnos qué tenemos delante, son a la vez el lugar donde más miran el resto de personas cuando se dirigen a uno y, quizás por eso, su color ha ido adquiriendo importancia para algunas personas. Los hay marrones, que son la mayoría, los hay azules, que evocan poesías relacionadas con el mar y las ganas de perderse en ellos y los hay verdes, poco frecuentes, pero muy llamativos por eso mismo.

En realidad hay más colores, muchos más, pero si fuéramos a lo básico los resumiríamos en esos tres colores, y muchos padres se preguntan de qué color serán los ojos de su bebé. Es muy difícil saberlo, porque bolas de cristal que funcionen aún no hay en los supermercados, pero sí es posible saber las probabilidades de que nuestro hijo tenga los ojos azules, marrones o verdes, y para ello os mostramos a continuación herramientas online que nos darán esa información.





   



Hay calculadoras online que nos preguntan cuál es nuestro color de ojos y cuál es el color de ojos de nuestra pareja. Son calculadoras muy básicas y fáciles y por eso no os enlazo a ninguna de ellas. A cambio, os pongo directamente una tabla que nos dice exactamente lo mismo que esas calculadoras: las probabilidades de que nuestros hijos tengan los ojos de uno u otro color en base al color de ojos nuestro y de nuestra pareja.





                          Color de los ojos



Un factor determinante en el color de ojos definitivo del bebé será la herencia genética transmitida por los papás. Por ejemplo, los ojos azules se deben a un gen recesivo –es decir no dominante– y los ojos oscuros a un gen dominante. Estos últimos predominan.

Conforme el niño vaya creciendo y sus ojos se expongan a la luz del sol, los melanocitos incrementarán su actividad e irán pigmentando el iris hasta que éste alcance su tono definitivo, algo que ocurrirá a los 6 meses de edad, aproximadamente. Y será en ese momento cuando se haga patente la influencia de la herencia genética.


Algunos trastornos oculares




              



Existe una condición llamada leucocoria, la que se determina por un color blanco de la pupila, y que podría deberse a cataratas congénitas o a un tumor en la retina (retinoblastoma).

Otros trastornos pueden generar fenómenos poco comunes en la pigmentación de los ojos. Es el caso de procesos inflamatorios crónicos como la uveítis, que hace que un ojo tenga un color distinto al otro. También puede aparecer un lunar en el iris que, en ojos claros, altera la percepción del color, dando la impresión de distintos colores en los ojos. Lo mismo podría suceder si el ojo sufre un traumatismo muscular, ya que el iris podría contraerse hasta dejar la pupila dilatada permanentemente. En ese caso, un ojo sería negro y el otro más claro.


¿Es peligroso que el bebé se exponga al flash?



No. Si bien la exposición a cámaras fotográficas puede molestarlo, no implica un peligro para la vista del recién nacido ni altera la pigmentación de sus ojos.



Y yendo más allá, en el fondo, ¿para qué sirve tener los ojos de uno u otro color? Pues eso, para nada. Los ojos más raros de color llaman más la atención, pero el color de ojos es como el del pelo, nos toca y punto, y eso no nos define en ningún sentido. Lo importante al fin y al cabo es que los niños vengan sanos y que sean, al final, buenas personas. Y eso ya no depende tanto de lo que les traspasemos con nuestros genes, sino de lo que les traspasemos ya en vida, en el día a día.

jueves, 17 de marzo de 2016



                     



                     SER MAMÁ TE HACE CAMBIAR . 

              CONOCE CUALES SON ESOS CAMBIOS.


                                           


Cuando nace un hijo no solo cambió tu vida, también una parte de tí. Adquieres habilidades que nunca habías tenido y tus prioridades y tu visión del mundo se transforman. ¿Sientes lo mismo ?



Primeros cambios en la maternidad


La primera vez que te das cuenta de que la maternidad iba a tener efectos irreversibles sobre tí (no en tu vida profesional o en tu cuerpo, sino en tu manera de ser y estar en el mundo)es cuando  te encuentras en el paritorio.

El dolor de las contracciones y la preocupación acerca de la salud del bebé que estas a punto de ver por primera vez no impiden que te sientas llena de energía, muy feliz y extrañamente todopoderosa.

Te sorprenderá no experimentar miedo ni ansiedad, emociones que te han acompañado durante gran parte de tu vida adulta y que habían desaparecido por completo durante la gestación.

Mi cerebro, mi hijo y yo


                              


Algunos estudios dicen que el cerebro de la madre disminuye durante el embarazo.

No os alarméis ni penséis que son oscuras teorías de viejos neurólogos del sexo masculino: las mismas tesis aseguran que a los seis meses de dar a luz el cerebro ya habrá recuperado su tamaño.Más aún: la madre tendrá mayor capacidad de concentración, será más inteligente y podrá amar mejor.

Parece ser que esta disminución transitoria de volumen ayuda a la reestructuración del encéfalo y aumenta las conexiones neuronales en ciertas áreas, especialmente las que se ocupan de la memoria emocional.



Áreas de protección y de eficiencia



La neuropsiquiatra Louan Brizendine, una de las mayores expertas en las diferencias cerebrales de hombres y mujeres, lo explica muy bien:

 “Es un fenómeno relacionado con la secreción de hormonas que regulan los vínculos afectivos, cuyo efecto más sorprendente es el gran desarrollo del área de protección y de eficiencia”.

Es cierto que desde que soy madre me siento más eficaz y fuerte, más valiente y resistente, y también más sensible al dolor de los demás. Quizá porque tener un hijo no solo crea un vínculo con él, también un hilo que te une al futuro y te compromete con el mundo en el que ese niño ha de vivir.



                                    


Siempre alerta

Todas las madres reconocerán estas experiencias: despertarse ante el más ligero movimiento de su bebé, reconocer su llanto entre otros con los ojos cerrados, saber solo con mirarle que algo va mal o confirmar con un roce que se está poniendo enfermo.


Super poderes de madre

Esa sensación de que de repente has adquirido super poderes o un sexto sentido tiene una explicación biológica. 
Cuando una madre toca a su bebé y éste la toca a ella, recibe información muy sutil, pero muy poderosa, sobre cómo es su pequeño, qué siente y cómo es su relación con él. Esto tiene un efecto a nivel cerebral y establece un vínculo especial entre la madre y el hijo.



                                        


Muchas cosas a la vez

¿Os suena? Trabajes o no fuera del hogar, tienes que hacer multitud de cosas y todas a la vez, establecer prioridades, ser más eficaz y resolutiva y tomar decisiones en décimas de segundo.

¿Quién dijo miedo?



¿Cuál es el secreto de poder atender a todo y no estar loca? Además de sacrificar el tiempo que antes te dedicabas a ti misma.

Cualquier madre es consciente del estrés que genera un recién nacido que necesita comer a menudo y que suele despertarse constantemente durante la noche.

                             

Una mujer puede perder hasta 700 horas de sueño durante el primer año de vida de su hijo. Esta falta de descanso, sin el respaldo de un cerebro preparado para combatirlo, afectaría negativamente a su salud y a su capacidad de afrontar el día a día.

Afortunadamente, las neuronas que se encargan de la producción de la hormona oxitocina se reestructuran literalmente durante el parto y la lactancia. Y sus efectos pueden ser permanentes y proteger a la madre durante toda su vida.

Más valor y menos ansiedad



Además, un reciente estudio de la Universidad de Bonn (Alemania) confirma que gracias a la prolactina, que funciona a nivel cerebral como neurotransmisor, las madres son más valientes. En las que dan el pecho, por ejemplo, el nivel de esta hormona en sangre es hasta ocho veces superior al habitual.

La mayor parte de las hembras de los mamíferos son capaces de enfrentarse a animales mucho más grandes y fuertes, ofreciéndose como señuelos para despistar al depredador. También son capaces de arriesgarse más en la búsqueda de alimento para sus retoños. La causa es la reducción de la amígdala, la responsable de las reacciones de huída-lucha, que disminuye la respuesta al peligro.





Dosis extra de empatía



Unidas a la eficiencia organizativa y a la protección natural antiestrés, la capacidad de relativizar y la empatía también se intensifican con la maternidad. Para las madres es más fácil ponerse en el lugar del otro porque en su vida hay “otro” que forma parte esencial de su ser.

Para proteger a ese niño que aún no sabe expresarse, tienes que intuir cómo se siente y qué necesidades tiene. Por este motivo, , la maternidad fomenta las habilidades para el lenguaje no verbal, algo que parece muy razonable con bebés que no van a ser capaces de hablar hasta pasado un tiempo.

De repente adquieres una mayor habilidad para observar los sentimientos y emociones propios y ajenos, distinguir entre ellos y usar esa información para modificar sobre la marcha tus pensamientos y tus actos.



                   



Aumenta nuestra inteligencia


 La maternidad mejora la memoria espacial (de ahí que las madres siempre lo encuentren todo) y la rapidez a la hora de entender conceptos nuevos, lo que es de gran ayuda con los hijos, que experimentan muchos cambios en cortos periodos de tiempo.

Su vínculo con el mundo



Al convertirnos en madres nos transformamos no solo en la persona de la que depende la supervivencia de nuestro hijo, también en la que va a marcar la forma que tendrá de tratar con el mundo y con los demás.

Y para hacer bien esta tarea se necesitan super poderes.

                                     

                           

El cambio de los papás


El nacimiento de un hijo también cambia al padre. Su cerebro segrega mayores cantidades de estrógeno, oxitocina, prolactina y glucocorticoides, que contribuyen a la instauración de relaciones afectivas.El roce hace el cariño y 
es interesante observar que, cuanto más tiempo pasa el padre con su hijo, más aumentan sus capacidades afectivas.

                                 

viernes, 26 de febrero de 2016





COMO AYUDAR A TU HIJO A DAR SUS PRIMEROS PASOS...Comenzamos a caminar juntos....!!!!

Los bebés empiezan a andar cuando tienen más o menos un año de vida -



                                       


Los niños empiezan a andar cuando tienen alrededor del año de vida. Primero se ponen de pie sostenidos en algún mueble u objeto grande, como una caja o un juguete que sirva de soporte. Luego comienzan a desplazarse con pequeños pasos laterales, hasta que en algún momento reconocen tener la fuerza y el equilibrio suficientes para quedarse en posición vertical, sin necesidad de apoyarse en nada más que sus propias piernas, y se animarán a dar sus primeros pasos.


El momento en el que el bebé comienza a dar sus primeros pasos produce mucha ansiedad en los padres. Por un lado, por la alegría y la emoción que genera esta nueva etapa de la vida del niño. Por otro, por los temores ante la posibilidad de que se caiga y se haga daño. Lo importante es animar y estimular al pequeño, ayudarle a caminar, así como tomar algunas precauciones para evitar problemas. 



                     




En general, antes de caminar, los bebés gatean. Pero no siempre ocurre así. Algunos se saltan esa etapa y comienzan directamente a andar. Por tanto, no debe preocupar si el bebé supera los nueve meses y sigue sin gatear. Tampoco debe ser motivo de alarma que el bebé cumpla los 13 o 14 meses y aún no camine: cada niño es diferente, tiene su propio desarrollo. El hecho de que tarde un poco más en comenzar a andar no quiere decir que tenga algún problema: está dentro de lo normal. 



             



 
Sobre todo al principio, es muy importante estar junto al bebé y acompañarle para darle la seguridad y la confianza que requiere para dar sus primeros pasos. Lo mejor es ponerse tras el pequeño, de forma que el bebé dé la espalda al adulto, y agarrarle de ambas manos. Esto permite sostenerle si tropieza e impulsarle hacia delante para hacerle notar lo bueno de desplazarse de un sitio a otro. Poco a poco, necesitará cada vez menos ayuda. Como quien aprende a montar en bicicleta, cuando quiera darse cuenta, será él mismo quien controle por completo su equilibrio.

MOTIVACIÓN.


Un truco para que el niño se anime a dar sus primeros pasos es acercar al niño a una caja con juguetes u otros objetos atractivos para el pequeño, mostrárselos y, luego, animarle a que él los saque de la caja; para lo cual deberá ponerse de pie. Luego, la caja se puede alejar un poco para que al bebé no le baste con levantarse, sino que necesite caminar.

De todos modos, nada es más estimulante para el niño que sus propios padres: si se coloca uno a cada lado y le llaman sucesivamente, el niño recorrerá la distancia de uno a otro con la alegría y la tranquilidad que le otorga saber que quien está al final del camino son sus padres. Además, para los progenitores es muy emocionante ver a su bebé caminando hacia ella o él.

Las felicitaciones, las sonrisas, los abrazos y los aplausos cuando el niño logra recorrer el camino que se le propone son fundamentales. Le llenarán de entusiasmo y ganas de seguir esforzándose para alcanzar nuevos objetivos.



               



                    


TIEMPOS PARA CADA NIÑO.


Cada niño tiene sus propios tiempos. No solo para comenzar a andar, sino también para desarrollar esta capacidad. Y si bien hay que alentarle y animarle, en ningún caso se le debe obligar; menos aún si el bebé muestra signos de cansancio o irritación, ya que eso crearía una sensación de rechazo. Si está cansado, habrá que dejarlo y continuar en otro momento. Si no le apetece caminar, habrá que buscar las motivaciones y los estímulos para que sienta ese deseo.

Durante el proceso de aprendizaje, es normal que el niño pierda el equilibrio y se caiga con relativa frecuencia. Salvo que se dé un golpe de gravedad, su reacción dependerá, en buena medida, de cómo reaccionen sus padres o los adultos que estén a su lado: si los mayores se asustan demasiado o se ponen muy nerviosos, el niño tenderá a hacer lo mismo. En cambio, si relativizan el golpe, sonríen y animan al bebé a que vuelva a ponerse en pie y seguir andando, lo más probable es que no le dé mayor importancia.

Algunos expertos afirman que el caminar del bebé es genético. Si sus padres caminaron en una edad temprana, el bebé también lo hará. Lo mismo ocurrirá si hubo algún retraso. Aparte de eso, el caminar temprano o no está relacionado con el físico del bebé, con su peso, su estatura, si tiene algún problema o algún trastorno, si hace ejercicios, si recibe o no estímulos en este sentido. Todo depende también de su entorno.


ESPACIOS ADECUADOS.


              
            



Es importante crear un espacio adecuado para que el niño comience a andar. Esto implica elegir sitios despejados, para motivar que el pequeño se desplace, y cubrir los bordes de los muebles con protectores de plástico, o de espuma, para evitar accidentes. También hay que tener mucho cuidado, a partir de este momento, con cualquier objeto que se deje sobre los muebles más bajos, ya que la insaciable curiosidad del bebé le impulsará a arrojarlos al suelo, o llevárselos a la boca.

El suelo, por su parte, es aconsejable que resulte firme pero blando, como es el caso del césped, una moqueta, una alfombra o una superficie de goma. También es bueno que presente algunas irregularidades, que no sea del todo liso; ya que genera nuevos estímulos que favorecen el desarrollo del niño.

CUANDO EL BEBE SE CAE...

Muchas veces las caídas son inevitables. En el caso de que el bebé lleve algún golpe al tentar mantenerse de pie solito, cuidado para no asustarle más con tu reacción. El miedo, el susto, y la inseguridad también se aprenden. Cuando el bebé se golpee, intente calmarle y consolarle con ánimos, para que él vuelva a intentar caminar otra vez. Felicítale por la tentativa, y refuerce positivamente su esfuerzo para moverse. De lo contrario, el bebé solo valorará el fracaso, se frustrará, y sentirá que su tentativa de caminar no vale la pena. Si sigues animándole, muy pronto te verás sacando una foto o filmando a tu bebé dando sus primeros pasitos.


El parque para bebés.

Los parques para bebés, de todo tipo y tamaño, ofrecen un gran número de ventajas: dan autonomía al bebe, que se agarra a los barrotes para desentumecer las piernas, sin correr ningún riesgo; y a ti te permiten ocuparte de otras cosas en la habitación de al lado. ¡Son muy útiles en ocasiones!

miércoles, 16 de diciembre de 2015

  


CLAVES PARA UN PORTEO SEGURO

                               respetando siempre la fisiología del bebé.



¿Cómo saber si la tensión es la adecuada? para un bebé recién nacido por miedo a que esté demasiado ‘apretado’.


Al agacharnos hacia adelante el bebé apenas se separa de nuestro cuerpo (1 dedo)
Al estar en movimiento el bebé sigue en la misma posición en la que le hemos colocado, si va ‘cambiando’ de posición (se hace bolita, se pierde la posición en ranita, etc.).

Es muy probable que llevemos el porta bebés demasiado flojo.
La sensación es de estar muy pegaditos pero sin oprimir. Si nos pasamos con la tensión ni nosotros/as ni el bebé estaremos a gusto.

Si el porta bebé es ergonómico, lo estamos utilizando correctamente pero no nos resulta tan cómodo cómo se supone que tenía que ser, habría que confirmar si la tensión es la adecuada. Aunque puede deberse a algún otro motivo la falta de tensión es en muchas ocasiones el error más habitual.


                      POSICIÓN NATURAL DEL BEBÉ. PORTEO ERGONÓMICO.



PorteoSeguroBlog2

    SUJECIÓN.

Un bebé recién nacido necesita una sujeción total, un porta bebé que se adapte perfectamente a su tamaño y que permita respetar su posición natural.

El porta bebé debe ser adaptable y que nos permita ajustarlo punto por punto en la columna vertebral del bebé, además tiene que permitir adaptarse a la apertura de cadera que haga en ese momento, sin forzar nunca esa apertura y respetando en todo momento la natural del bebé .
IMPORTANTE - Siempre tiene que ser el porta bebé el que se adapte al bebé y nunca el bebé quién tenga que adaptarse al porta bebé.

En el mercado hay muchos porta bebés que realmente no son ergonómicos (aunque muchos pongan que sí que lo son), que no respetan la posición natural del bebé. Hay que tener en cuenta que algunos porta bebés ergonómicos (fular, bandolera) sólo respetarán la posición ergonómica (para el bebé y para nosotros/as) si se utiliza de forma correcta.

    Teniendo en cuenta todos estos aspectos, los porta bebés que son más adecuados para utilizar con recién nacidos son las “telas”. Las “telas” nos van a permitir adaptar totalmente el porta bebé al bebé y mas si estas son elásticas.

Fular Elástico el mas aconsejable , cómodo para ti y tu bebe.

Generalmente suelen ser de talla única y suelen medir alrededor de 5-5’5 m.

         

LOS BENEFICIOS QUE ENCONTRAMOS SON LOS SIGUIENTES :


Todos los bebés necesitan sentir nuestro contacto y calor; satisfecho esto quedan tranquilos. Estos porta bebés nos permiten atender al bebé como si fuera llevado en brazos y tiene además numerosos beneficios:


Para el bebé:



- El bebé está en contacto permanente con la persona que lo lleva, sintiendo bienestar y seguridad en todo momento. Esta sensación de protección hará de él una persona segura, cuyas necesidades han sido rápidamente atendidas. Además se refuerza el vínculo afectivo entre ambos.

- El movimiento oscilante del portador al caminar, se transmite suave al bebé, simulando su estancia en el útero materno, lo que favorece el desarrollo de su sistema nervioso y del equilibrio. También oye el latido del corazón, la voz, siente el calor, lo que se traduce en una gran sensación de bienestar. El niño también percibe todo lo que ocurre a su alrededor y participa de ello, por lo que todos sus sentidos se ven estimulados y se socializa con las personas y el medio.

- La posición que adoptan las piernas del bebé al situarse en el fular, llamada posición de ranita (piernas abiertas en ángulo de 90º y las rodillas más elevadas que las nalgas) favorece la correcta formación de los huesos pélvicos, previniendo la displasia de cadera y favoreciendo el retorno de la circulación sanguínea. El peso recae sobre las nalgas y no sobre los genitales. La cabeza queda bien sujeta y no sufre balanceos.

- La posición erguida en la que van los bebés alivia los gases y los cólicos del lactante. Además el estrecho contacto con su portador le da calor en la zona abdominal y un suave masaje que lo reconforta. También alivia a los bebés con reflujo. En el portabebé, sus músculos están relajados permitiendo una respiración fácil.

- Los bebés no regulan bien la temperatura corporal, lo que se facilita estando en contacto con otra persona.

- Facilita que los bebés estén tranquilos, lloren menos, duerman bien y posibilita la lactancia de una manera discreta.

Para el portador:


- El fular te permitirte tener un contacto continuo con el bebé, conocer mejor sus necesidades y satisfacerlas más rápidamente.

- Llevar al bebé en contacto hace que la madre segregue oxitocina, lo que favorece la subida de la leche y evita la depresión pos parto.

- Sin perder la unión con el niño, tus manos quedan libres, para realizar tareas domésticas, llevar la compra, el paraguas...

- Facilita los desplazamientos ya que puedes moverte libre de barreras arquitectónicas. No habrá escalera, ni autobús que te detenga.

- El fular reparte el peso del bebé correctamente sobre los hombros y caderas, haciendo que éste resulte menor. Esto se debe a que el centro de gravedad del niño se encuentra muy cerca del centro del portador.

- El portador mejorará de problemas de espalda al fortalecer su musculatura, que se tonifica cada día según el progresivo aumento de peso del bebé.

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