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martes, 3 de mayo de 2016




      


         LA REGURCITACION EN LOS BEBES..


                       Mi bebé regurgita, ¿qué puedo hacer?




                                          



La regurgitación leve o moderada (expulsión de la leche) durante o después de la alimentación del bebé menor de seis meses sucede muy frecuentemente. Es un fenómeno común y fisiológico que se soluciona con el paso de los meses. En ausencia de ningún otro síntoma no ha de realizarse tratamiento alguno, pero este hecho ha de diferenciarse de la enfermedad por reflujo gastroesofágico, más preocupante.

Un bebé que regurgita (reflujo simple o fisiológico), no sufre con las expulsiones de leche, que suelen ser de escasa cantidad. Incluso es probable que después de "devolver" se encuentren mejor y sonrían (o lo hagan mientras duermen, sin inmutarse), pues lo que tenían eran gases y estos son expulsados al eructar junto al líquido. El bebé gana peso adecuadamente semana a semana, entonces lo que tu bebé tiene son regurgitaciones o "reflujo" simple, que son incómodas, sí, pero no afectan a su salud. ¿Qué puedo hacer para ayudarle?

                


La causa de la regurgitación o reflujo fisiológico es la inmadurez de la válvula que cierra el estómago, lo cual provoca que en ocasiones parte de su contenido salga del estómago sin esfuerzo. Todos tenemos este tipo de regurgitaciones de cuando en cuando, pero en los bebés son mucho más evidentes por dicha inmadurez. Lo que podemos hacer para procurar que nuestro bebé no tenga estos "escapes" es lo siguiente:





-No fuerces al bebé a comer si parece que no tiene hambre. Nunca se le debería forzar, ni al pecho, ni con biberón, pero especialmente si el bebé tiene estos pequeños vómitos con frecuencia.


-El pecho es lo mejor siempre, también en estos casos, ya que tiene la "mezcla" perfecta. Si le das biberón, procura que tome la fórmula no demasiado concentrada ni tampoco con demasiada agua, siguiendo las instrucciones para preparar correctamente el biberón.


-No esperes a que tu bebé tenga mucha hambre para darle el pecho. Si tardas en darle de comer, mamará con ansias o empezará a hacerlo llorando y tragará más gases de lo normal.



                                    
   




-Dale la toma a tu bebé en un ambiente lo más tranquilo y relajado posible, sin prisas.


-Mantén esta calma después de la comida, mientras hace la digestión. A todos nos gusta "reposar" después de comer: no empieces una actividad frenética (teniendo en cuenta que esto para un bebé puede ser pasar a vestirlo, a bañarlo...). Si el bebé está en calma después de comer, es más fácil que no regurgite.


-Después de las tomas podemos adoptar una sencilla medida postural: que no esté completamente tumbado sino algo incorporado, al brazo, en una hamaca... Esto, como la medida anterior, ayudará a que al contenido del estómago no le sea tan fácil salirse.


POSTURAS PARA AYUDAR A  EXPULSAR GASES


                 


  1. Estos son unos sencillos "trucos" para prevenir que tu bebé tenga tantas regurgitaciones y evitar tantos cambios de baberos, gasas y ropita. De todos modos, recuerda que con el paso de los meses este reflujo remitirá. Si por el contrario, ves que tu bebé lo pasa mal con unos vómitos abundantes, proyectivos, que parece que duelan, se muestra normalmente irritado y su curva de peso no evoluciona adecuadamente, entonces es probable que sufra de la enfermedad de reflujo gastroesofágico y has de consultar al pediatra.


miércoles, 13 de abril de 2016





¿Por qué nuestra memoria no empieza hasta que tenemos tres años?


            



Se ha establecido que los tres años de edad es el momento a partir del cual los recuerdos empiezan a quedar más o menos grabados. Obviamente, no se puede recordar todo lo que nos sucedió a partir de ese momento, pero sí se pueden relatar algunos de los sucesos más significativos. Este curioso fenómeno recibe el nombre de amnesia infantil y a continuación vamos a tratar de explicar por qué sucede: por qué nuestra memoria no empieza hasta que tenemos tres años.


"Pues yo tengo recuerdos de antes de los tres años"


Mucha gente coincide en que apenas recuerda su infancia. Mucha gente, en cambio, explica que sí, que recuerda muchas cosas y que sus recuerdos llegan incluso a edades más tempranas, como un año o dos. La edad promedio para el primer recuerdo en los EE.UU. es de tres años y medio. Pero esa es la media, es decir, habrá personas que tendrán recuerdos de antes de los tres años y habrá que los tengan a partir de los cuatro. De hecho, se ha documentado que uno de cada 30 adultos es capaz de explicar un recuerdo con un año de edad. De igual modo, uno de cada 30 adultos no recuerda nada que le haya sucedido antes de los 6, 7 o incluso 8 años.


Si eres mujer, lo tienes mejor

        

Si nos juntáramos un grupo de adultos para intentar concentrarnos y hacer un ejercicio de regresión mental tratando de buscar el recuerdo más antiguo que guardamos, las mujeres lo tendrían mejor. Ellas tienden a tener recuerdos más tempranos que nosotros los hombres. La explicación plausible es que las niñas maduran antes que los niños. Aprenden antes a hablar, desarrollan antes sus capacidades cerebrales y, en consecuencia, son capaces de almacenar recuerdos antes que nosotros, los niños.

Como dijo una vez un profesor, las niñas, además, aprenden antes la picaresca de las relaciones interpersonales. Un niño que quiere un helado le dirá a su padre "papá, quiero un helado". Una niña que quiere un helado le dirá "papá, ¿no te apetece un helado?".

Dime cómo son tus padres y te diré cuánto recuerdas



Gran parte de los recuerdos que tenemos de nuestra infancia los mantenemos vivos gracias a nuestros padres. Hay estudios que han llegado a mostrar que los niños de algunas culturas tienen más dificultad evocando sus recuerdos más tempranos, como las asiáticas, probablemente por la diferencia de relación de los niños con sus padres.


                     



Al parecer, las madres asiáticas no tienen costumbre de hablar del pasado con la misma frecuencia que las madres de occidente, y cuando lo hacen no se centran tanto en lo que sus hijos hacían o dejaban de hacer. Aquí en España, por ejemplo, somos más de mirar al pasado. Hay gente que no hace más que colgar en Facebook fotos y vivencias de épocas pasadas, como si prefirieran mirar atrás que adelante, las cenas de Navidad y los cumpleaños son a veces repeticiones de celebraciones pasadas, en la que el afectado (si es su cumple) debe escuchar anécdotas en las que fue protagonista una y otra vez, como si nunca antes se hubieran explicado. Hasta nuestras madres tienden a sacar los álbumes de fotos para recordar momentos y hacernos revivir recuerdos que habían quedado latentes, a veces por motivos obvios.

Claro, si diferenciamos a los niños asiáticos de los nuestros, seguro que nosotros recordamos más cosas que ellos, básicamente por cómo se comportan nuestros padres al hablar del pasado.


¿Eres el primer hijo o cuando llegaste ya tenías hermanos?

                                        feliz cumple a mi hnito mayor


Otro factor que determina la diferencia parece ser la posición que te ha tocado al nacer, dentro del grupo de hermanos. Los primeros que nacieron, los hermanos mayores, tienen recuerdos anteriores que los hermanos siguientes. La explicación podría ser el hecho de tener vivencias domésticas siempre con un número menor de personas (mamá y papá) que los hermanos, que las comparten con mamá, papá y el hermano, el hecho de pasar más tiempo con los padres, que al tener un segundo se reparten más y los niños tienden a estar más solos en sus juegos y rutinas y el hecho de que el menor puede llegar a ser menos espontáneo y más imitador: los hijos pequeños tienden a imitar a sus hermanos y sus decisiones son, a menudo, menos propias.

Dime cómo de emocionante fue tu infancia


La mayoría de recuerdos antiguos que tenemos los recordamos porque en ese momento sucedió algo emocionante o importante. Los niños que han tenido una infancia más bien monótona, aburrida y con pocos eventos a destacar tienen, obviamente, menos sucesos que recordar. Los niños que, además, han tenido una infancia con sucesos que les hacían sentir mal, dolidos por ver injusticias y con problemas que en su momento no se resolvieron, tienden también a tratar de no evocar esos recuerdos. De manera consciente e inconsciente crean un muro que les evite recordar aquellos tiempos y como consecuencia tienen primeros recuerdos más tardíos (cuanto menos se recuerda algo y se habla de ello más fácil es olvidarlo).

Al revés, vivencias impactantes (por buenas o por malas) puntuales, que llegan a marcar un antes y un después, que impresionaron mucho a los niños, son más fáciles de recordar por el mero hecho de ir recordándolas a medida que pasan los años. Si a los 2 años me pasó algo horrible es posible que a los cinco lo recuerde y me venga de nuevo a la mente. Quizás un día a los siete vuelva a recordarlo, porque a los cinco lo hice consciente. Podría ser que a los diez me venga de nuevo porque a los siete lo recuperé de nuevo, y así hasta llegar a la edad adulta, reforzado por el simple hecho de haberlo ido recordando varias veces en el tiempo.


Pero, ¿por qué nuestra memoria no empieza hasta esos 3-4 años?




Sigmund Freud decía que la amnesia infantil se debía a la represión inconsciente de los recuerdos. Algo así como un mecanismo de defensa que los almacena en un lugar inaccesible para evitar que nos afectaran. Ese lugar, esos recuerdos reprimidos, podrían volver a salir a la luz con ayuda de la psicoterapia.

Teorías posteriores vienen a decir que es una cuestión más biológica. Hasta esa edad el cerebro no se ha desarrollado todavía hasta llegar a un mínimo en el que los recuerdos puedan ser almacenados. Vamos, que sin la capacidad de empezar a recordar bien las cosas, es imposible que suceda.



          




Otras investigaciones sugieren que los niños sí son capaces de recordar y almacenar sus recuerdos, incluso cuando son pequeñitos, pero que los pierden más rápido que los adultos. Dentro de estas teorías entraría la neurogénesis, de la que hablamos el año pasado comentando un estudio. Los investigadores vieron en ratas adultas que cuando aceleraban la creación de células neuronales tenían más dificultad para almacenar recuerdos. A la vez, vieron que cuando frenaban la creación de células neuronales en ratas jóvenes tenían una mejor memoria.

Los niños tienen una neurogénesis altísima. Su cerebro está en constante crecimiento y muestra de ello es que desde el nacimiento hasta los tres años el cerebro dobla su tamaño. Es posible que a partir de ese momento el crecimiento sea más progresivo, más lento, y por eso sean más capaces de empezar a almacenar recuerdos para siempre.

Los pendientes no duelen, y además luego ni se acuerdan


             

los pendientes, no porque me parezca lo peor (ni lo mejor) que se le puede hacer a una niña, sino porque es uno de los temas en que suele darse como respuesta que "los pendientes no duelen, y además luego ni se acuerdan". Cuando he hablado sobre pendientes y he explicado que de tener una hija no le habríamos puesto pendientes he recibido esta frase en alguna ocasión. El caso es que sí, les duele, lo que pasa es que las conexiones neuronales de los bebés son tempranas e inmaduras, y el tiempo de reacción no es el mismo que en los adultos. Pueden tardar un rato en llorar o pueden incluso no hacerlo y no por ello les duele menos.

Sobre que se acuerden o no, pues es cierto, dudo mucho que ninguna niña llegue nunca a decirle a sus padres que cuando le hicieron los pendientes al nacer le dolió y que mejor se lo hubieran ahorrado.



lunes, 14 de marzo de 2016





 QUE COSITAS DEL BEBE DEBEMOS DE TENER EN CASA DE LOS  ABUELOS???



            



La función de los abuelos cada vez está más presente en el cuidado de los pequeños. Bien sea por motivos de trabajo, porque tengamos que hacer alguna gestión, porque queramos dedicarnos un tiempo a nuestra pareja o ¿por qué no? A nosotros mismos. Los abuelos por lo general son las primeras personas a las que vamos a recurrir.



COMO EQUIPAR LA CASA DE LOS ABUELOS.



Para ello es muy importante, tanto por su comodidad cómo por la nuestra, facilitarles algunos artículos que hagan que su función de cuidadores sea más eficaz para nuestro bebé, lo mismo que tú, necesitan unas herramientas básicas para atender las necesidades del niño. Preparar un equipo básico también en eficaz para vosotros evitando ir con la casa a cuestas cada vez que se vayan a quedar con el pequeñín.

Salir de casa con el bebé y su bolsa, ya es más que suficiente, tanto el peso cómo de preparación, por lo tanto manos a la obra y vamos a proporcionarte algunas ideas que te van a servir en casa de los abuelos.



        


A LA HORA DE DORMIR :

Una cuna de viaje te va a resultar muy cómodo. Algunos modelos además te van a servir de minicuna y cambiador al mismo tiempo y lo mejor de todo, plegada ocupa muy poco espacio. También la vas a utilizar cómo parque, además de llevarla contigo durante las vacaciones.

                     

A LA HORA DE LA COMIDA :

Biberones, Esterilizador de microondas (en caso de bebés), una vajilla y nunca   te olvides de la trona. Para que no tengas que llenar la casa de los abuelos, una opción muy socorrida son las tronas que se adaptan a las sillas de casa. Cómodas y fácil de transportar. Y que también te servirán a ti a la hora de salir a comer a cualquier restaurante . Son muy practicas , limpias y fáciles de trasportar e instalar.Además llevan un bolsillo para poder dejar los cubiertos del bebe y el babero  o sus juguetes preferidos.


                



Y A LA HORA DEL PASEO.....:

No lo dudes, dejar una silla de paseo ligera en casa de los abuelos evitarás tener que ir con el carrito de tu bebé de un lado para otro. Más ligero de llevar también para ellos. Prepara una silla que se tumbe, por si tu bebé tiene sueño y con una capota que le proteja del frío y del sol.



    




Todos ellos son artículos básicos que tu bebé va a necesitar durante 2 o 3 añitos, tenerlos disponibles sin la preocupación de que algo se te puede olvidar, te va a compensar.


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jueves, 10 de marzo de 2016



     POR QUE LOS NIÑOS NECESITAN UNA RUTINA.


                                         



Una de las funciones fundamentales que tienes como madre, además de alimentar y dar amor a tu hijo, es la de establecer una rutina apropiada en el día a día. Rutina quiere decir determinar una serie de normas, de derechos, de obligaciones, de formas de hacer las cosas, y sobre todo, marcar un horario para que tu niño sepa qué puede o tiene que hacer en cada momento del día. No es suficiente con definir todo esto, sino que hay que cumplirlo siempre para que tu hijo se acostumbre desde pequeño y lo convierta en hábito. Además, también debes vigilar que lo haga bien.





Cumplir diariamente con la rutina y supervisar que se lleve a cabo correctamente es una tarea ardua e ingrata, pero es vital que lo hagas, ya que si lo acostumbras desde pequeño, evitarás la típica lucha de fuerzas entre padres e hijos adolescentes. Algunas madres creen que a los niños más pequeños no se les puede pedir casi nada. Es un error, los niños desde edad muy temprana están capacitados para entender qué tienen que hacer y por qué. Su naturaleza es contradecirte e intentar sobrepasar los límites que les marques y tu cometido es no permitírselo.

Simplemente tienes que ir adecuando la rutina y, principalmente, las obligaciones de acuerdo con su edad. Hasta los tres meses de vida deberás de tratar que coja el hábito de dormir por la noche y acostumbrarlo a un horario de comida. Así, evitarás noches de llantos en vela. Durante los primeros años, tu pequeño será una esponja, estará muy receptivo y será una época en la que tendrá una gran evolución en su desarrollo.

Es muy importante lo que aprenda entonces, ya que cuanto mayor sea, más difícil te resultará acostumbrarlo a las normas. Además, es una etapa en la que aprenden por repetición y su aprendizaje es más duradero. Eso sí, tienes que marcarles las rutinas y deberes con amor, haciendo que sea algo divertido. Procura que no haya enfado y sufrimiento por su parte al hacer sus tareas. Aunque a veces se resista, tu hijo necesita las rutinas, ya que tienen efectos positivos en su desarrollo.


Les da seguridad y tranquilidad....

Para tu bebé es crucial el descanso, necesita dormir muchas horas durante la noche y pequeños descansos durante el día. Si no lo acostumbras a dormir, estará cansado, molesto y no parará de llorar. Con algunos bebés resulta problemática la hora del sueño, pero debes de esmerarte en que tome ese hábito para su bienestar y el tuyo también. Igual de importante es respetar los horarios de comida: no es aconsejable darle el pecho o el biberón a demanda. Saber cuándo se duerme, cuándo se come y cuándo se juega le ayuda a sentirse seguro.


               



Si tu niño ya tiene unos años, también son fundamentales las rutinas en el horario de las comidas y del sueño. No saber nunca cuándo se come, se estudia o se juega produce inquietud. Por el contrario, si estableces un horario para cada cosa tu hijo se sentirá seguro y fomentarás su autoconfianza, ya que percibirá que tiene el control de la situación al saber lo que tiene que hacer en cada momento, cómo y cuándo.


         



Les da sentido de la responsabilidad y del orden...

Tu hijo debe de acostumbrarse a tareas sencillas. Por ejemplo, si esparce los juguetes por el suelo, cuando acabe de jugar, tendrá que recogerlos; debe saber que cuando acabe de comer, debe llevar el plato a la cocina, o cuando se quite la ropa de la calle, tiene que echarla en el cesto de la ropa sucia. Son tareas fáciles que harán que se vaya haciendo responsable de lo que le corresponde. Valorará que las cosas no se hacen solas, no se limpian solas, que si deja algo sin hacer, otra persona tendrá que hacer lo suyo y lo de él.

Los niños que crecen sin una rutina diaria o sin límites están constantemente buscando y probando hasta donde pueden llegar especialmente si están haciendo algo que les gusta, por ejemplo, si están viendo televisión, jugando Nintendo o jugando afuera. También se resisten a asumir sus responsabilidades como recoger sus juguetes, hacer las tareas, etc.



¿Cuándo tendríamos que empezar con la rutina diaria y los límites? Cuando los niños son pequeñitos.

La rutina diaria se va estableciendo a los pocos días de nacer el niño y es a través de la rutina diaria que nuestros bebés entran en contacto con cierto orden. Más adelante, poco a poco, se van introduciendo algunos límites.

La rutina diaria al principio es muy sencilla púes sigue las necesidades físicas de la criatura: se la alimenta seis o siete veces durante las 24 horas, o sea cada tres o cuatro horas. El amamantar o darles el  biberón toma aproximadamente una hora con el cambio de pañal. Poco a poco, el bebé y su madre van desarrollando un patrón de horario de comidas.

Lo único extraño en estos primeros días es el baño diario, que es una costumbre de nuestra cultura. No todas las culturas acostumbran a bañar a su bebés diariamente. Es importante que el baño se haga a la misma hora todos los días para que forme parte de la rutina diaria. Algunas familias prefieren bañar a sus bebes al medio día, mientras que en otras familias prefieren hacerlo antes de su última comida del día del bebé.

¿Porqué es importante la rutina diaria? Porqué el bebé va interiorizando el orden de la rutina, y la repetición y la constancia del horario le van dando cierta seguridad frente a la incertidumbre de la vida.

Procedan poco a poco, escojan la parte del día que más les preocupa. Escuchen a sus hijos, busquen sus opiniones y su cooperación, hágalos participes de las decisiones acerca la rutina diaria y los límites y tendrán su cooperación y compromiso. ¡NO ES DIFÍCIL! Y SUS HIJOS SE LO AGRADECERÁN.

lunes, 22 de febrero de 2016

    


       CUANDO EL BEBE SE PRIVA POR EL LLANTO.



Los espamos del llanto.



Algunos niños tienen espasmos de llanto hasta incluso desmayarse. Esto suele ocurrir con frecuencia en los niños más pequeños. ¡Identifica las causas de estos episodios!



                           

                           



Los espasmos del sollozo son cuadros en los que el niño queda sin respiración tras una espiración prolongada, que normalmente se producen como consecuencia de un episodio como un llanto o un enfado.

Se caracterizan porque tras hacer una espiración larga, el niño luego se queda sin respirar y como consecuencia de ello se llega a poner incluso de un color azulado que llama mucho la atención, durante unos segundos (es lo que muchos padres describen “que se ha quedado privado”).

Este fenómeno puede ocurrir en niños sanos entre los 6 meses y los 6 años, y es más frecuente hacia los 2 años. Además, se puede repetir este comportamiento varias veces al día o hacerlo sólo en raras ocasiones.



CAUSAS DEL ESPASMO.



En la mayoría de los casos, los espasmos del llanto pueden preverse e incluso evitarse una vez se identifican las causas que los provocan.

1. Los espasmos del llanto en el niño se pueden deber a una respuesta al miedo, a un enfado o un evento traumático, como el dolor o al ser asustado.

2. Si los papás tuvieron episodios de espasmos del llanto similares en la infancia, entonces, el niño tiene mayor probabilidad de sufrirlos.

4. Aunque a menudo ocurren con los berrinches, no se cree que los espasmos por llanto sean un acto intencional de rebeldía.



                   






TRATAMIENTO.



Con el tiempo los cuadros en general suelen desaparecer sin ningún problema, por lo que es importante armarse de paciencia y sobre todo evitar sobre proteger al niño, ya que es imposible predecir cuándo va a padecer un episodio o no.

En el caso de los leves lo normal es que no se paute ninguna medicación o medida especial. De hecho, muchos textos recomiendan incluso “ignorarlos”, es decir, no darles excesiva importancia, para que el niño no los asocie a que atrae atención. En cualquier caso siempre deben ser comentados con el pediatra para evaluar el riesgo y la actitud.



En los cuadros que el pediatra cataloga como graves puede que el niño se beneficie de tratamientos farmacológicos, como por ejemplo ansiolíticos o incluso atropina en caso de que se produzca un cuadro potencialmente severo, con pérdida de conocimiento y ausencia incluso de respiración que se prolongue más allá de unos segundos.

El problema es que estos fármacos tienen importantísimos efectos secundarios y su uso ha de hacerse bajo estricto control médico y sólo en casos potencialmente graves y severos.


- Lo ideal es evitar situaciones que provoquen enfados para ayudar a reducir este tipo de episodios. 

- También, se recomienda colocar una tela fría en la frente del niño durante la crisis puede acortar el episodio.

- Los espasmos del llanto no deben ser ignorados, aunque parezcan berrinches, lo ideal es mantener la calma y tranquilizar al pequeño para que no se convierta en un espasmo por llanto.



                               Resultado de imagen de BERRINCHE BEBE




QUE PRONÓSTICO TIENEN LOS ESPAMOS.




Realmente el pronóstico en general es muy bueno, incluso en los graves, aunque estos tienen mayor riesgo real de lesiones que los leves, por lo que puede que haya que controlarlos con medicación.

En general suelen remitir con el tiempo sin producir ningún tipo de secuelas en los niños.

Es importante destacar que precisamente por eso es importante evitar que el niño aprenda a desencadenar estrés a través de rabietas o enfados para conseguir sus objetivos, por lo que en general se suele recomendar no alimentar estas conductas. Una forma sería precisamente el ignorarlas, como recomiendan muchos textos y profesionales, para que el niño no los use como un método de llamar la atención.

En cualquier caso siempre es importante el seguimiento y asesoramiento por el pediatra, en todos los casos.









lunes, 25 de enero de 2016


Cómo prevenir los catarros en niños y bebés con fisioterapia.


Cómo prevenir los catarros en niños y bebés con fisioterapia

—La sesión se puede realizar en consulta o a domicilio, ya que muchos bebés están más tranquilos en su casa. Son técnicas totalmente indoloras, que pretenden acelerar la velocidad del aire cuando sale de los pulmones, al espirar, para que arrastre consigo la mucosidad. Su principal objetivo es despejar las vías respiratorias. Su eficacia está demostrada clínicamente sobre todo en las enfermedades más habituales: gripes, bronquiolitis, catarro y los mocos perpetuosque tienen los bebés al entrar en la guardería. Normalmente 2 0 3 sesiones suelen ser suficientes, excepto en enfermedades crónicas, que requieren un seguimiento más  continuado. 
.un niño estornuda
Mocos, fiebres, toses... El otoño es época de virus, sobre todo entre los más pequeños. Y la llegada del frío favorece su propagación. Generalmente los síntomas más dolorosos de los catarros se quedan tres o cuatro días, pero otros, como los mocos, es más difícil que se vayan. Si los niños saben sonarse el problema disminuye bastante, pero si son bebés pueden llegar incluso a perder el apetito. La medicina da solución a muchas cosas, pero no a todas y siempre es mejor usar métodos menos invasivos. Por ejemplo, la fisioterapia que no sólo alivia sino que, además, previene.
Beatriz Jiménez, fisioterapeuta, lo sabe bien. Además de un máster en fisioterapia de la Mujer por la Universidad de Alcalá y especialista en fisioterapia respiratoria infantil, por el Centro Hospitalario de Burdeos, conoce los beneficios que la fisioterapia puede aportar a la salud de los más pequeños de la casa. Tras trabajar cuatro años en Madrid, continuó su carrera en el suroeste de Francia, de donde regresó en 2012 para iniciar su andadura como emprendedora en la capital de España. En su blog se puede echar un vistazo a toda su experiencia:
—Se oye desde hace tiempo que la fisioterapia sirve para prevenir y curar catarros. ¿En qué consiste esta técnica?
—La fisioterapia respiratoria es un conjunto de técnicas que se realizan, algunas de ellas en casa por los padres, a modo de prevención y tratamiento de base, y otras por los fisioterapeutas, cuando la enfermedad está instaurada (catarros, bronquiolitis, gripe...). El principal problema de los menores de 2-3 años es su dificultad para expectorar, la mucosidad se acumula en nariz y garganta y acaba también en los pulmones, de donde voluntariamente el bebé no es capaz de evacuarlos, ya que sólo tose de manera refleja. Siempre hay que tener presente que un bebé con congestión nasal no respira bien, por lo tanto, no quiere comer. 

                            

 La fisioterapia respiratoria pretende ayudar al bebé a evacuar esas secreciones para que los pulmones estén libres, haya mejor intercambio de oxígeno y no haya congestión nasal: el bebé respira mejor, come mejor y descansa mejor. La recuperación es más rápido.
—¿Cómo se lleva a cabo la fisioterapia respiratoria a bebés? ¿Para qué sirve? ¿Qué efectividad tiene?
—¿Cuál es la reacción de los bebés ante esto? ¿Cómo hace para trabajar con ellos?
—Los bebés son impredecibles. Al ser una técnica indolora, se da de todo: desde bebés que no tienen reacciones particulares, los que se ríen o los que comienzan a llorar incluso antes de empezar. Hay que tener en cuenta que para el bebé somos un extraño y su llanto no necesariamente indica dolor, sino miedo, falta de ganas de estar con alguien desconocido, malestar por la propia enfermedad... Lo que es cierto es que los brazos de mamá/papá son suficientes para que se calme y, al poder respirar mejor, siempre se sienten aliviados y duermen estupendamente, cosa que los padres suelen agradecer.
—Habrá mucha gente que crea que esto no es efectivo y confíe más en los fármacos. ¿Qué les diría?
—En Francia, donde me formé, la fisioterapia respiratoria es la primera opción del pediatra ante un bebé con patología respiratoria leve/moderada (las patologías graves son enviadas al hospital, donde siempre hay como complemento fisioterapeutas de guardia que realiza 2 sesiones diarias). Si tras 2-3 sesiones no hay mejoría, es entonces cuando se plantean la prescripción de medicación a un menor de 2 años. En todo caso, aunque el bebé esté tomando medicación, la fisioterapia le ayudará a una mejor absorción del medicamento, ya que si los pulmones están limpios, éstos hacen efecto mucho más rápido, con lo cual es una técnica totalmente compatible y muy beneficiosa.

                               Resultado de imagen de pulmones limpios de bebe


—¿Sientes que los pediatras cada vez más confían en estas técnicas, o al contrario, son enemigos del fisioterapeuta?
—En Francia, el 100% de los pediatras prescriben la fisioterapia respiratoria. En España, muchos de ellos no conocen sus beneficios e incluso puede que no hayan oído hablar de ella, pero sí es cierto que aquellos que la conocen, suelen recomendarla ya que saben de sus buenos resultados. Es una labor de nuestro colegio profesional difundir sus beneficios, sobre todo entre el colectivo médico, para que sea en atención Primaria donde se informe a los pacientes de sus beneficios.
—La fisioterapia también es útil para otras muchas patologías en adultos y niños ¿Cuáles?
—La fisioterapia es una rama de las profesiones sanitarias muy amplia. En mi caso, estoy especializada en niños, mujer y terapia manual. En niños, desde la fisioterapia respiratoria hasta el tratamiento de lesiones traumáticas o de nacimiento. En la mujer, principalmente el tratamiento durante embarazo y postparto (dolencias frecuentes, recuperación del suelo pélvico...) y la menopausia. A nivel general, tanto en hombres como en mujeres, la terapia manual se encarga de tratar cualquier dolencia que nos pueda sobrevenir, desde problemas de espalda, ciáticas, esguinces, contracturas, lesiones deportivas...


martes, 29 de diciembre de 2015

Diez consejos para una Nochevieja perfecta con niños pequeños.

                                                   Resultado de imagen de BEBE FIN DE AÑO



Nochevieja se aproxima y todos queremos que sea una fiesta perfecta, pues parece que nos da optimismo y fuerza para el año que comienza. Pero, ¿cómo conseguir una Nochevieja perfecta con niños pequeños?

A continuación os ofrecemos diez consejos para una Nochevieja perfecta con niños pequeños que les hará poder pasarlo tan bien como nosotros
en la despedida del año y la bienvenida de próximo.

Elegir donde vamos a pasarla.


En cada familia hay tradiciones diferentes para pasar en una casa u otra las comidas familiares de las Fiestas Navideñas. Pero, pese a la tradición,cuando llega un bebé a casa o cuando hay niños pequeños, puede ser necesario replantearnos las cosas y elegir bien donde vamos a pasar la Nochevieja.

Si tenéis un recién nacido o un bebé pequeño lo ideal es que la fiesta sea en vuestra casa para poder descansar y no andar luego teniendo que moveros, pero claro, igual no se puede, la casa es pequeña, hay otros niños, hay abuelitos que no pueden venir, o la familia es poco flexible.

Tenéis dos opciones, ir pero iros pronto o dormir alli, o este año queraros en casita tranquilos, que no va a acabarse el mundo por eso.

Preparar un espacio para los niños.

Estas cenas familiares se suelen alargar y los niños, si están mucho rato en la mesa, se aburren. Es importante tener un espacio en el salón libre de muebles y adaptado a la edad de los niños para que puedan jugar.

Tener un sitio donde los niños puedan descansar.

También, si calculáis que vuestro hijo va a dormirse es conveniente, si salís de casa, que los que os reciben tengan una habitación con una cama para que pueda descansar. Igual si dáis el pecho y preferís hacerlo lejos del bullicio.



La Gran Fiesta de Pocoyó

Tener un menú adecuado para los niños.

En Nochevieja suele ponerse un menú elaborado y muchos entrantes que no siempre son del gusto de los pequeños. Para evitar problemas siempre es conveniente tener, si vuestro hijo no come de todo, preparar un plato de su gusto para que él también pueda disfrutar. Como si es una hamburguesa o unos spaguettis.

Yo creo que no hay normas sobre lo que es rico o lo que se debe comer en una fiesta. Si los cocinero se molestan (que hay de todo) siempre es mejor que se moleste un adulto a que vuestro hijo sufra.

Las uvas.

Ya se sabe que eso de tragar uvas es peligroso. Muy peligroso con los niños, que se pueden atragantar. Lo ideal, si quieren y ya tienen edad para participar de ese rito, es ponerles un plato con uvitas muy pequeñas peladas y sin hueso, o trocitos de uva. O, tampoco pasa nada, una sola uva que ellos se comerán masticando. La seguridad es lo primero.


                   

Descanso.

Por ejemplo, si nuestro hijo se duerme a las ocho va a ser complicado tenerlo en danza hasta las doce. Procuremos que ese día descanse y haga una buena siesta para que, por lo menos, esté fresco y no agotado. Tengamos en cuenta si está malito o tiene unos días complicados emocionalmente también y pongamos esto como prioridad.
Nosotros mismos deberíamos intentar estar descansados este día para poder disfrutarlo y estar bien dispuestos a atender a nuestros hijos o a manejar las posibles situaciones más complicadas que pueden surgir cuando muchas personas se sientan a la mesa y hay niños de diferentes edades.

Alcohol

Lógicamente no bebáis alcohol, sobre todo si luego tenéis que conducir. Incluso si no conducís tened en cuenta que el alcohol suele hacer que las conversaciones suban de volumen, pueda haber alguna tensión y os impedirá, además, estar lúcidos para atender al niño con el humor adecuado.

Nada de tensiones.

Si váis a cenar con uno de esos familiares con los que no os lleváis demasiado bien tomadlo con calma. Ni habléis mal de ellos delante de los niños ni entréis en disputas esa noche.

Si os hacen comentarios que os molesten (de la crianza o de vuestra vida en general) pues sonrisa y cambio de tema, que en realidad os reunís porque os queréis o queréis hacer felices a personas importantes. Sobre todo que los niños no tengan que sentir tensiones ni escuchar discusiones, no por hipocresía, sino porque hay que ser coherentes con lo que se supone que estamos celebrando.



     

Regalitos o juguetes.

No es necesario hacer regalos esa noche pero si os aconsejaría preparar alguna sorpresa para los niños, algún detalle o juegos ya preparados para que puedan disfrutar activamente de la fiesta: disfraces, teatrillo, marionetas, canciones o juegos de mesa en los que la fiesta los incorpore. Eso de dejarlos a un lado y seguir los adultos comiendo y charlando no siempre es una idea que funcione y además, si hacemos una fiesta la fiesta debería ser para todos, ¿no?

Preparar una noche adecuada a sus necesidades.

Los niños tienen una serie de necesidades naturales que, si se las impedimos, pueden estropearles la noche. Necesitan jugar, divertirse, ser atendidos correctamente y no estar agotados. Para que la Nochevieja sea perfecta con los niños deberemos tener sus necesidades en cuenta.