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martes, 26 de abril de 2016





Trucos y consejos para hacer un video time-lapse del embarazo.

Siempre queremos tener recuerdos de nuestro embarazo. Ahora podemos tenerlos en forma de vídeo a cámara rápida, para poder ver la evolución de nuestra barriguita.


                             


La mayoría de las mujeres cuando están embarazadas quieren tener recuerdos de esos momentos. Antes, se hacía mediante fotografías, luego se grababan vídeos pero ahora se pueden unir las dos: un vídeo hecho con fotografías o, lo que vamos a contaros, un time-lapse.

Un time-lapse es una técnica de fotografía que nos muestra distintos momentos que, normalmente, suelen ser imperceptibles para el ojo. Una vez se ha capturado la imagen, de lo que se trata es de hacerlo pasar a cámara rápida para ver el movimiento y el cambio.




Se puede hacer con un vídeo, reproduciéndolo a cámara rápida o también se pueden hacer distintas fotografías de lo que aparentemente es lo mismo, para después montarlas con un programa de maquetación de vídeos y reproducirlas a cámara rápida y poder ver, ahora sí, el movimiento, el cambio, etc.

Os contamos cómo hacer un time-lapse del embarazo:


       

Qué necesitamos?


  • Una cámara de fotografía. Lo mejor sería una cámara de alta calidad, pero si no tenemos podemos hacerlo con un móvil.

  • Ropa que sepamos que nos vaya a valer durante los 9 meses de embarazo, por ejemplo, ropa deportiva, un top, etc...

  • Un programa para editar vídeos.

  • Si disponemos de él o podemos tenerlo fácilmente, un trípode sería lo ideal, para asegurarnos que la foto sale exactamente igual durante todas las tomas
    .

Manos a la cámara!

  

             




Para empezar a hacer nuestro time-lapse del embarazo es importante que fotografiemos las máximas semanas posibles. Obviamente, las primeras semanas no podemos meterlas en nuestro vídeo por dos razones: la primera es que aún no sepamos que estamos embarazadas y, segundo, no se nota la tripa.

Podemos poner una foto del momento en el que aún no parece que tengamos barriguita de embarazada. A partir de ahí, lo mejor que podemos hacer es realizarnos una foto a la semana.


Para ello es importante:

Hacérsela en el mismo lugar, por ejemplo en nuestra habitación, frente a la cuna del bebé, etc.

La mejor postura es de perfil, porque es cuando más se nota la tripa de embarazada y podemos ver más claramente los cambios.

La ropa, a ser posible, tenemos que intentar que sea la misma durante todas las fotografías.

Si podemos, también tenemos que intentar que el pelo sea el mismo.
Por último, la barriguita descubierta, para que nuestro time lapse sea más visual.

Todo esto es importante para que la fotografía parezca siempre la misma 
pero que solo cambie el tamaño de la tripa.

El montaje   


     
       

Una vez tenemos las fotografías hechas solo necesitamos un programa para editar Los hay de distintos tipos de dificultad. Uno de los más sencillos que nos valdría para este tipo de montaje es el Windows Movie Maker que, además, viene normalmente instalado en el ordenador y, en el caso de que no sea así, podemos descargarlo gratuitamente.

Para ello solo hay que poner la secuencia de imágenes e ir jugando con las velocidades a las que pasan para ver cuál es la que más nos gusta. Esto se hace eligiendo la duración que queremos que tenga cada imagen y es muy simple.

Una vez que ya tenemos las imágenes y la velocidad seleccionada, podemos añadirle música, créditos, textos en los que pongamos, por ejemplo, en qué semana del embarazo nos encontramos, etc.

lunes, 25 de abril de 2016




14 razones por las que SÍ son compatibles bebés y perros.


¿Os preocupa tener un animal cerca de un bebé? Os damos 14 razones distintas para que comprobéis todos los beneficios que tiene tener animales de compañía.

             
                    




1. Nota lo que ocurre

Cuando la barriguita empieza a crecer, el perro nota cambios en la futura mamá. Comenzará a darnos un cariño especial, a cuidarnos y protegernos

2. Guardianes

Serán los guardianes de nuestro bebé. Estarán pendiente de él, dándole un
cariño especial. Si les pasa algo, nos enteraremos porque el perro no se separará de nuestro hijo.



3. Un cariño especial

Los niños sienten un cariño especial hacia los animales. Se convertirán en compañeros de juegos, de siestas y de comidas. Además, como papás, debemos estar tranquilos ya que con un perrito en casa, nuestro peque estará siempre bien cuidado.


                                         

4. Salud

Antes se pensaba que vivir cerca de animales, como perros y gatos, aumentaba el riesgo de alergias. Obviamente, si la persona es alérgica, tener un animal de compañía en casa es complicado y habrá que extremar las medidas de higiene.

Sin embargo, actualmente diversos estudios han demostrado que el hecho de convivir con mascotas reduce el riesgo de padecer alergias y no solo eso, sino que también ayuda con el asma y la hiperactividad.

5. Compañía

El peque siempre tendrá a su compañero para todo lo que vaya haciendo y no se sentirá solo en ningún momento. Asimismo, al igual que sirve para darle compañía, también se sentirá protegido.



                         



6. Fidelidad

Los niños aprenderán el concepto de confianza, de fidelidad, porque una mascota nunca les abandonará. Crecerán con ellas y conocerán muchos valores gracias a los animales.




                          

7. Alerta

Como, además, son fieles protectores, estarán en alerta ante cualquier situación de peligro para cuidar, proteger y ayudar a nuestro hijo.

8. Tiempo libre



¿A tu peque le gusta estar en casa? ¿Es más de jugar en su habitación que en la calle? ¿Está enganchado a la television o a la tablet? Con una mascota esto se solucionará, ya que hay que sacarla a pasear, a bañarla, etc. por lo que el niño puede colaborar siempre en estas tareas e incluso, cuando crezca,hacerlo solo.

9. Compañero de juegos

Si solo tenéis un hijo tener una mascota les vendrá muy bien porque siempre se sentirán acompañados y, por supuesto, tendrán su compañero de juegos. Y no solo para hijos únicos, sino que todos los hermanos pueden jugar con el perrito.


            

10. Recuerdos

Además, cuando sean mayores podrán tener un montón de recuerdos de los buenos ratos que pasaron junto a su amigo de cuatro patas.

11. Sociabilización

También gracias a las mascotas, los peques aprenderán distintos valores como el de sociabilización. A los niños a los que les cueste más entablar relaciones sociales, tener una mascota les ayudará muchísimo.

12. Aprendizaje

Tener un animal cerca les enseñará muchos conceptos como: qué es la confianza, qué es el respeto, la fidelidad, etc. Además, también podrán aprender el paso del tiempo ya que los perros envejecen mucho antes que las personas.

13. Ayudan a niños

Está demostrado que los animales y, en este caso, los perros, ayudan a niños con distintas enfermedades. Por ejemplo, en niños con autismo las terapias con animales son muy beneficiosas.


          


14. Mejor amigo



En definitiva, se harán mejores amigos y siempre serán fieles el uno al otro.


lunes, 18 de abril de 2016



   




CUANDO ES EL MOMENTO DE QUITAR EL PAÑAL Y PASAR AL ORINAL.

Tras su segundo cumpleaños puedes empezar a pensar en habituar a tu hijo a controlar el pis y la caca. No debes imponérselo. Él decide cuándo dejar el pañal y obligarle no sirve de nada.

                                    




Muchas consultas de los padres tienen que ver con el control de los esfínteres: sus retrasos, sus complicaciones, sus retrocesos, sus dificultades... Y las respuestas de nuestros expertos aconsejan casi siempre lo mismo: paciencia, tranquilidad, tolerancia, no apresurarse, no presionar, evitar la tensión, tiempo al tiempo... Sobre todo, paciencia.



Hay tres razones equivocadas por las que los padres nos empeñamos en abandonar el pañal antes de tiempo:
Primera, la incomodidad que supone y lo costoso que resulta comprar tantos pañales.
Segunda, las odiosas comparaciones con el niño del vecino o de la cuñada, olvidando que cada uno tiene su ritmo particular.
Tercera, desconocer que el control de las necesidades fisiológicas no se puede imponer. Es una consecuencia natural de la maduración del niño, algo que llega cuando tiene que llegar.


Cada cosa a su tiempo







               



La diferencia de ritmo en el control del pis y la caca entre unos niños y otros es aún mayor que en empezar a caminar. Pero el deseado control llega. De forma aproximada se puede aventurar que:
Alrededor del segundo cumpleaños suele lograrse el control de la caca.
El control del pis diurno se consigue entre los dos años y medio y los tres.
El pis nocturno puede seguir escapándose hasta los tres o tres y medio.
Uno de cada cinco niños aún necesitan pañales por las noches en el cuarto cumpleaños.
Solo si llegan a los cinco años sin lograr el control (hablamos de descontrol frecuente, no de algún escape ocasional), cabe que exista un trastorno.



Sin coacciones








Abandonar los pañales no ha de ser una decisión de los padres, sino del propio niño. Se le puede estimular, pero a de vivirlo como una conquista personal, no como una imposición.


¿Cuál es el mejor momento para empezar?

Cuando comienza a tener noción del tiempo, es decir, a distinguir entre 'ahora y «después'. Así podrá avisar a tiempo cuando quiera ir al baño.
Cuando empieza a nombrar sus excrementos como 'pis' y 'caca'.
Si muestra incomodidad cuando está mojado, le molesta el pañal, quiere quitárselo o nos avisa para que le cambiemos.


Cómo empezar..




Podemos comenzar preguntándole: '¿Quieres que te quitemos los pañales y hacer pis y caca en el orinal, ahora que ya eres más grande?'. Lo de 'grande', si se lo decimos, debe sonar a estímulo, no a chantaje. Si contesta que sí, estupendo. Si se niega, es mejor dejarlo para más adelante.

¿Por qué tantas precauciones? A esta edad el niño empieza a afirmarse como persona, y lo hace a menudo a través del 'no quiero'. Por eso conviene buscar, para empezar este entrenamiento, los momentos en los que nuestro hijo esté de buen humor y en buena sintonía con nosotros.

No conviene mostrar un interés excesivo en la retirada del pañal. El niño, que depende para todo de los mayores, siente que este es uno de los pocos terrenos en que puede hacer su santa voluntad. Su cuerpo es suyo y lo vacía cuando quiere. Si no está a buenas con nosotros, la ocasión es magnífica para llevarnos la contraria en algo que él controla y que, por lo visto, nos interesa tanto.



Los temidos escapes





               




Puede ocurrir que nuestro hijo haya dado su consentimiento pero siga teniendo 'escapes'. Es lo más normal y no hay que contrariarse, reñirle ni ridiculizarle. Es más, si esos escapes son continuos, le podemos volver a poner los pañales una temporada.

Hay niños que pasan por una etapa en la que, sin controlar aún del todo, se niegan a ponerse pañal para salir a la calle, porque se sienten mayores. Hará falta paciencia y diplomacia, y a lo mejor hay que restringir las salidas unos días.

No quieren el orinal, se van a un rincón... Algunos padres ven puesta a prueba su paciencia cuando su hijo da por liquidado el pañal pero aún no tolera el orinal ni el inodoro. A veces, hay que dejarle que lisa y llanamente se lo haga encima. De verdad que el pobre no tiene otra salida.


Son días difíciles para ellos, pero serán breves si rodeamos de amor a nuestro hijo y sabemos transmitirle nuestro cariño incondicional.

Un entrenamiento temprano no es bueno, pero dejarlo para demasiado tarde también puede traer problemas. Hay que empezar antes del tercer cumpleaños.

Hay niños que hacen pis en el orinal sin problemas, pero prefieren seguir haciendo la caca en los pañales un tiempo. No hay que dar importancia a estas 'manías', que son transitorias. Suele ayudar con el niño a comprar el orinal y dejar que lo elija a su gusto.

Algunos rechazan el orinal y prefieren hacerlo directamente en el inodoro, como los mayores. Hay unos adaptadores para que el niño se encuentre cómodo.


                      



El deseo de crecer y de imitar a los mayores les anima. Podéis empezar por hacer notar al niño que también vosotros usáis el inodoro, y dejarle encaramarse con el orinal allá arriba e imitaros, jugando a que él hace lo mismo. No importa que al principio no expulse realmente nada. Le sirve como preparación.

Las recaídas no son fracasos. Un cambio ambiental o un conflicto emocional puede hacer que vuelva a mojar la cama un tiempo. Pueden ser unas vacaciones, la entrada en guardería o el nacimiento de un hermano. Si le ocurre a tu hijo, no debes regañarle ni alarmarte. Quítale importancia y muéstrale tu confianza en que lo superará.

jueves, 14 de abril de 2016




COMO ALIVIAR UN CATARRO CUANDO ESTAS EMBARAZADA




A todo el mundo le incomoda pasar por un resfriado, pero más si estamos embarazadas y sabemos que la medicación está bastante limitada. Pero si estás resfriada durante el embarazo, puedes seguir algunos consejos que te ayudarán a aliviar los síntomas.



                   




Afortunadamente, aunque el catarro afecte a nuestro bienestar, no tendrá efecto en el embarazo. Y no son raros los resfriados, si tenemos en cuenta que a lo largo de nueve meses solemos pasar por uno de ellos al menos una vez, en cualquier otro periodo de nuestra vida. En el embarazo, no iba a ser menos...



Por suerte, un resfriado común no se suele alargar más allá de los siete días (tal vez un poco más durante el embarazo), pero en cualquier caso recuerda que no has de auto medicarte, pues muchos fármacos (ojo al paracetamol o al ibuprofeno, por ejemplo) sí podrían afectar al feto. Además, recuerda que ningún medicamento cura el resfriado sino que este seguirá su proceso natural.



                     



En cualquier caso, si los síntomas se te hacen insoportables, acude al médico para que te aconseje algún modo farmacológico seguro de aliviarlos, aunque es probable que te diga que mejor no tomar nada... Por ello, vamos a daros algunos trucos naturales para aliviar los síntomas del resfriado durante el embarazo.


Escoge alimentos apetecibles, que no te causen repulsión: no hay que pasar hambre durante el embarazo, tampoco durante un catarro.


Toma abundantes líquidos, ya que la posible fiebre, el sudor y la abundante mucosidad hacen que el cuerpo pierda líquidos: agua, zumos naturales (la naranja, con vitamina C), sopas nutritivas... ayudarán a reponerse.



       



1.Si el cuerpo te pide descanso, haz lo posible por hacerle caso. Estar en cama o tumbada no va a acortar el resfriado, pero te hará sentir mejor, especialmente esos días centrales en los que la enfermedad se hace más evidente.

2.Cuando estés recostada o tumbada, descansando o a la hora de dormir, tener un almohadón o dos elevando la cabeza hará que respiremos mejor por la nariz, con la cabeza más elevada. Las tiritas nasales, que no contienen fármacos, ayudan a abrir las fosas nasales.




3.Un humidificador o una solución nasal salina (suero) también ayudarán a mentener los orificios nasales húmedos y a respirar mejor.


                  

4.Si la garganta está dolorida o pica, se pueden hacer gárgaras con agua salada templada.




Si hay fiebre esporádica, puede venir bien una ducha o baño tibio, tomar bebidas frías y no abrigarse demasiado. Hay que procurar bajar la temperatura de manera natural. Como la fiebre puede producir daños en el embarazo si supera los 40 grados o los 38 durante más de un día, acude al médico en estos casos.


            



    ¿Gripe o resfriado?





Para saber si estamos ante un caso de gripe en el embarazo o de resfriado común, existen algunos datos que los diferencian. Incluso los resfriados más fuertes son más leves que las gripes. Los catarros suelen ir precedidos de dolores de garganta, seguido de una aparición gradual de los síntomas.

El moqueo, la congestión nasal, los estornudos y probablemente cierto malestar general y cansancio leve son los síntomas más frecuentes. Si hay fiebre en el resfriado, esta no suele superar los 38 grados. La tos puede aparecer, sobre todo hacia el final del catarro, y continuar unos días más cuando los otros síntomas ya han desaparecido.

En cambio, la gripe es más grave y aparece más repentinamente, prácticamente sin aviso. Los síntomas más frecuentes son: fiebre alta (39-40º), dolor de garganta, de cabeza, músculos doloridos, debilidad y cansancio generalizados que duran más que los del resfriado (dos semanas). Puede haber estornudos, tos e incluso náuseas o vómitos y diarrea. Conviene ir al médico, evitar la pérdida de líquidos y, como siempre, no automedicarse.

Una manera de prevenir la gripe es vacunarse, de hecho las recomendaciones señalan que las embarazadas son un grupo de riesgo moderado y deberían administarse la vacuna antigripal.



Finalmente, recordar que si la fiebre durante más de un día (o si la fiebre supera los 40º) o si el resfriado se alarga más de una semana y notas que empeoran los síntomas, acude al médico. Es posible que el catarro degenere en sinusitis u otra infección que sí requieren tratamiento porque pueden dañar al feto.

También has de ir al médico si el resfriado interfiere notablemente en tu alimentación, si hay dolor en el pecho, sibilancias o si expectoras fluidos verdosos o amarillentos. Pero esperamos que todo quede en un catarro común y que estos consejos para aliviar los síntomas del resfriado durante el embarazo te hagan pasar mejor estos días complicados.



miércoles, 13 de abril de 2016





¿Por qué nuestra memoria no empieza hasta que tenemos tres años?


            



Se ha establecido que los tres años de edad es el momento a partir del cual los recuerdos empiezan a quedar más o menos grabados. Obviamente, no se puede recordar todo lo que nos sucedió a partir de ese momento, pero sí se pueden relatar algunos de los sucesos más significativos. Este curioso fenómeno recibe el nombre de amnesia infantil y a continuación vamos a tratar de explicar por qué sucede: por qué nuestra memoria no empieza hasta que tenemos tres años.


"Pues yo tengo recuerdos de antes de los tres años"


Mucha gente coincide en que apenas recuerda su infancia. Mucha gente, en cambio, explica que sí, que recuerda muchas cosas y que sus recuerdos llegan incluso a edades más tempranas, como un año o dos. La edad promedio para el primer recuerdo en los EE.UU. es de tres años y medio. Pero esa es la media, es decir, habrá personas que tendrán recuerdos de antes de los tres años y habrá que los tengan a partir de los cuatro. De hecho, se ha documentado que uno de cada 30 adultos es capaz de explicar un recuerdo con un año de edad. De igual modo, uno de cada 30 adultos no recuerda nada que le haya sucedido antes de los 6, 7 o incluso 8 años.


Si eres mujer, lo tienes mejor

        

Si nos juntáramos un grupo de adultos para intentar concentrarnos y hacer un ejercicio de regresión mental tratando de buscar el recuerdo más antiguo que guardamos, las mujeres lo tendrían mejor. Ellas tienden a tener recuerdos más tempranos que nosotros los hombres. La explicación plausible es que las niñas maduran antes que los niños. Aprenden antes a hablar, desarrollan antes sus capacidades cerebrales y, en consecuencia, son capaces de almacenar recuerdos antes que nosotros, los niños.

Como dijo una vez un profesor, las niñas, además, aprenden antes la picaresca de las relaciones interpersonales. Un niño que quiere un helado le dirá a su padre "papá, quiero un helado". Una niña que quiere un helado le dirá "papá, ¿no te apetece un helado?".

Dime cómo son tus padres y te diré cuánto recuerdas



Gran parte de los recuerdos que tenemos de nuestra infancia los mantenemos vivos gracias a nuestros padres. Hay estudios que han llegado a mostrar que los niños de algunas culturas tienen más dificultad evocando sus recuerdos más tempranos, como las asiáticas, probablemente por la diferencia de relación de los niños con sus padres.


                     



Al parecer, las madres asiáticas no tienen costumbre de hablar del pasado con la misma frecuencia que las madres de occidente, y cuando lo hacen no se centran tanto en lo que sus hijos hacían o dejaban de hacer. Aquí en España, por ejemplo, somos más de mirar al pasado. Hay gente que no hace más que colgar en Facebook fotos y vivencias de épocas pasadas, como si prefirieran mirar atrás que adelante, las cenas de Navidad y los cumpleaños son a veces repeticiones de celebraciones pasadas, en la que el afectado (si es su cumple) debe escuchar anécdotas en las que fue protagonista una y otra vez, como si nunca antes se hubieran explicado. Hasta nuestras madres tienden a sacar los álbumes de fotos para recordar momentos y hacernos revivir recuerdos que habían quedado latentes, a veces por motivos obvios.

Claro, si diferenciamos a los niños asiáticos de los nuestros, seguro que nosotros recordamos más cosas que ellos, básicamente por cómo se comportan nuestros padres al hablar del pasado.


¿Eres el primer hijo o cuando llegaste ya tenías hermanos?

                                        feliz cumple a mi hnito mayor


Otro factor que determina la diferencia parece ser la posición que te ha tocado al nacer, dentro del grupo de hermanos. Los primeros que nacieron, los hermanos mayores, tienen recuerdos anteriores que los hermanos siguientes. La explicación podría ser el hecho de tener vivencias domésticas siempre con un número menor de personas (mamá y papá) que los hermanos, que las comparten con mamá, papá y el hermano, el hecho de pasar más tiempo con los padres, que al tener un segundo se reparten más y los niños tienden a estar más solos en sus juegos y rutinas y el hecho de que el menor puede llegar a ser menos espontáneo y más imitador: los hijos pequeños tienden a imitar a sus hermanos y sus decisiones son, a menudo, menos propias.

Dime cómo de emocionante fue tu infancia


La mayoría de recuerdos antiguos que tenemos los recordamos porque en ese momento sucedió algo emocionante o importante. Los niños que han tenido una infancia más bien monótona, aburrida y con pocos eventos a destacar tienen, obviamente, menos sucesos que recordar. Los niños que, además, han tenido una infancia con sucesos que les hacían sentir mal, dolidos por ver injusticias y con problemas que en su momento no se resolvieron, tienden también a tratar de no evocar esos recuerdos. De manera consciente e inconsciente crean un muro que les evite recordar aquellos tiempos y como consecuencia tienen primeros recuerdos más tardíos (cuanto menos se recuerda algo y se habla de ello más fácil es olvidarlo).

Al revés, vivencias impactantes (por buenas o por malas) puntuales, que llegan a marcar un antes y un después, que impresionaron mucho a los niños, son más fáciles de recordar por el mero hecho de ir recordándolas a medida que pasan los años. Si a los 2 años me pasó algo horrible es posible que a los cinco lo recuerde y me venga de nuevo a la mente. Quizás un día a los siete vuelva a recordarlo, porque a los cinco lo hice consciente. Podría ser que a los diez me venga de nuevo porque a los siete lo recuperé de nuevo, y así hasta llegar a la edad adulta, reforzado por el simple hecho de haberlo ido recordando varias veces en el tiempo.


Pero, ¿por qué nuestra memoria no empieza hasta esos 3-4 años?




Sigmund Freud decía que la amnesia infantil se debía a la represión inconsciente de los recuerdos. Algo así como un mecanismo de defensa que los almacena en un lugar inaccesible para evitar que nos afectaran. Ese lugar, esos recuerdos reprimidos, podrían volver a salir a la luz con ayuda de la psicoterapia.

Teorías posteriores vienen a decir que es una cuestión más biológica. Hasta esa edad el cerebro no se ha desarrollado todavía hasta llegar a un mínimo en el que los recuerdos puedan ser almacenados. Vamos, que sin la capacidad de empezar a recordar bien las cosas, es imposible que suceda.



          




Otras investigaciones sugieren que los niños sí son capaces de recordar y almacenar sus recuerdos, incluso cuando son pequeñitos, pero que los pierden más rápido que los adultos. Dentro de estas teorías entraría la neurogénesis, de la que hablamos el año pasado comentando un estudio. Los investigadores vieron en ratas adultas que cuando aceleraban la creación de células neuronales tenían más dificultad para almacenar recuerdos. A la vez, vieron que cuando frenaban la creación de células neuronales en ratas jóvenes tenían una mejor memoria.

Los niños tienen una neurogénesis altísima. Su cerebro está en constante crecimiento y muestra de ello es que desde el nacimiento hasta los tres años el cerebro dobla su tamaño. Es posible que a partir de ese momento el crecimiento sea más progresivo, más lento, y por eso sean más capaces de empezar a almacenar recuerdos para siempre.

Los pendientes no duelen, y además luego ni se acuerdan


             

los pendientes, no porque me parezca lo peor (ni lo mejor) que se le puede hacer a una niña, sino porque es uno de los temas en que suele darse como respuesta que "los pendientes no duelen, y además luego ni se acuerdan". Cuando he hablado sobre pendientes y he explicado que de tener una hija no le habríamos puesto pendientes he recibido esta frase en alguna ocasión. El caso es que sí, les duele, lo que pasa es que las conexiones neuronales de los bebés son tempranas e inmaduras, y el tiempo de reacción no es el mismo que en los adultos. Pueden tardar un rato en llorar o pueden incluso no hacerlo y no por ello les duele menos.

Sobre que se acuerden o no, pues es cierto, dudo mucho que ninguna niña llegue nunca a decirle a sus padres que cuando le hicieron los pendientes al nacer le dolió y que mejor se lo hubieran ahorrado.